El pasado 15 de enero se materializó un hecho para mí de de importancia histórica. Ese día se publicó en BOJA la Ley 8/2017, de 28 de diciembre, para garantizar los derechos, la igualdad de trato y no discriminación de las personas LGTBI y sus familiares en Andalucía. Esa ley, en su Capítulo II, establece las actuaciones a llevar a cabo en el ámbito educativo, y señala varios elementos que deberían haber sido imprescindibles en el funcionamiento de cualquier centro educativo, pero que hasta ese momento carecían de un sólido fundamento normativo.

Así, se establece que “Se garantizará la educación en valores de igualdad, diversidad y respeto desde la educación infantil, explicando la diversidad afectivo-sexual sin estereotipos a fin de facilitar un conocimiento objetivo y sin prejuicios[…]” (Art. 13, 2), y que se “Velará para que el sistema educativo sea un espacio de respeto y tolerancia libre de toda presión, agresión o discriminación por motivos de orientación o diversidad sexual o por su identidad de género, o por pertenencia a grupo familiar LGTBI […]” (Art. 13, 4).

    Para ello deben adoptarse todas las medidas apropiadas, deben promoverse los programas necesarios, y garantizarse toda la formación, protección y apoyo que se necesiten. Deben, en definitiva, hacerse cosas, no simplemente dejarlas estar. Los derechos por los que no se lucha, se pierden. Los colectivos que no se visibilizan, resultan marginados. Por ello, los planes educativos deben “dar cabida a proyectos curriculares que contemplen o permitan la educación afectiva y sexogenérica y eviten e impidan la discriminación (Art.15, 2), y en mi proyecto de dirección planteé claramente la necesidad de que el Galileo actuase por la diversidad y contra todo tipo de discriminación LGTBI.

    Es por eso que este año va a ser un curso por y para la diversidad. Por y para la visibilidad, para la presencia. De que todas aquellas alumnas y alumnos LGTBI que pueda haber en nuestras aulas puedan en algún momento sentirse representados, que sepan que tienen un lugar en el Galileo. Y esto, entre otras actuaciones, se plasmará en un seguimiento de las principales efemérides, empezando por el 23 de septiembre, día de la Visibilidad Bisexual.

    Además, porque no solo hay que mostrar, sino que además hay que estar, en breve se habilitará en nuestra web el Buzón Arcoiris, para que cualquier alumno o alumna LGTBI pueda sugerir, proponer o contarnos qué es en lo que deberíamos mejorar; y próximamente se pondrá en marcha la sección de Diversidad de la Asociación de Alumnos, que llevará a cabo actividades periódicas.

    Este es el comienzo, un comienzo más que necesario, en este curso 2018-19. Lo demás, está por venir.

 

Juan Cuadra,

Director del IES Galileo